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¿Te separas? 5 puntos sobre la pensión compensatoria que debes conocer

¿Sabes que si te separas es posible que uno de los cónyuges tenga derecho a una pensión compensatoria? En estos puntos te indicamos lo que debes tener en cuenta:

 

1. ¿Qué es la prestación o pensión compensatoria?

 

Se trata de la prestación que la Ley atribuye al cónyuge (marido o mujer) al que la separación o divorcio produce un desequilibrio económico en relación con el otro y con la situación que mantenía mientras duró el matrimonio. Su finalidad es restablecer el equilibrio entre las condiciones de uno y otro cónyuge. Es importante para que pueda ser concedida, que se constate ese efectivo desequilibrio económico.

2. Modalidades de la pensión compensatoria

 

La prestación compensatoria puede consistir en una pensión ya sea temporal o por tiempo indefinido, o bien en una prestación única (consistente en la entrega de un capital), según se pacte por los cónyuges en el convenio regulador o en la sentencia de separación o divorcio. Hay que tener en cuenta que si se elige la prestación única (el pago de una cantidad de dinero) no regirán después las causas de extinción y modificación que operan en el ámbito de la pensión; por eso, la elección entre una y otra forma de prestación puede tener importantes efectos para las partes. Además, si se elige la prestación única, el cónyuge que deba pagarla tendrá que hacer frente de una sola vez a una mayor cantidad que en el caso de la prestación periódica.

 

Los factores que operan para poder fijar la pensión con carácter vitalicio o temporal, y que permiten valorar la aptitud del beneficiario para superar el desequilibrio económico en un tiempo concreto son entre otros los siguientes:

  • La edad y estado de salud.
  • La duración del matrimonio.
  • La dedicación al hogar y a los hijos.
  • La cualificación profesional y la facilidad de acceder a un trabajo pagado.

 

3. El desequilibrio económico

 

Lo que pretende la norma es colocar al cónyuge perjudicado por la ruptura del matrimonio en una situación de potencial igualdad de oportunidades laborales y económicas, a las que habría tenido de no haber estado casado. El desequilibrio implica siempre un empeoramiento económico en relación con la situación existente durante el matrimonio, por lo que debe apreciarse teniendo en cuenta las condiciones económicas de cada cónyuge, antes y después de la ruptura. Lo que debe probarse es que se ha sufrido un empeoramiento en la situación económica en relación a la que se disfrutaba en el matrimonio y respecto a la posición que disfruta el otro cónyuge.

 

4. ¿Varía esta pensión si el matrimonio estaba casado en gananciales o en separación de bienes?

 

La pensión compensatoria se puede acordar cualquiera que sea el régimen económico matrimonial, analizándose el desequilibrio presente y futuro. La pensión compensatoria se otorga en consideración a la contribución pasada a la familia, pero también valorando la dedicación futura a los hijos, en su caso, para apreciar la posible existencia de desequilibrio económico. Sin embargo, la compensación que se regula en el art. 1438 del Código Civil no se establece en consideración a la dedicación futura a la familia, ni a la situación de desequilibrio, sino solo en función de la pasada dedicación a la familia, vigente el régimen económico de separación y hasta la extinción del mismo.

 

5. ¿Hay derecho a una compensación por el trabajo para la casa o doméstico?

 

El trabajo para la casa se considera una contribución al sostenimiento de las cargas del matrimonio. Nuestro Tribunal Supremo ha mantenido una reiterada doctrina en la que ha venido exigiendo, para el reconocimiento la pensión compensatoria, que la dedicación del cónyuge al trabajo doméstico fuera “exclusiva”, es decir, solo con el trabajo realizado para la casa. Esto impedía el reconocimiento del citado derecho en aquellos casos en que el cónyuge que la reclamaba hubiera compatibilizado el cuidado de la casa y de la familia con la realización de un trabajo fuera del hogar, a tiempo parcial o en jornada completa.

Sin embargo, la reciente sentencia de nuestro Tribunal Supremo del pasado 26 de abril de 2017, considera que en la realidad social actual parece oportuno atender a la situación frecuente de quien ha trabajado con mayor intensidad para la casa pero, al mismo tiempo, ha compaginado su actividad colaborando con la actividad profesional o empresarial del otro cónyuge, aun cuando haya tenido una remuneración, sobre todo si esa colaboración se compatibiliza y organiza en atención de las necesidades y organización doméstica y familiar.

El Tribunal Supremo declara que la colaboración en actividades profesionales o negocios familiares, en condiciones laborales precarias, como es el caso, puede considerarse como trabajo para la casa a los efectos del reconocimiento de la compensación económica del art. 1438 CC, mediante una interpretación de la expresión “trabajo para la casa” contenida en el precepto, dado que con dicho trabajo se atiende principalmente al sostenimiento de las cargas del matrimonio de forma similar al trabajo en el hogar.

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